
Así como entrenás los músculos del cuerpo, los de la cara también necesitan activarse. Si no se trabajan, con el tiempo se debilitan, pierden firmeza y empiezan a caer. Eso es lo que genera flacidez y muchas de las arrugas que vemos.
Además, en el día a día vamos generando tensiones sin darnos cuenta:
por la postura, el bruxismo, la forma en que dormimos o incluso cómo gesticulamos.
Todo eso hace que los músculos se contraigan de forma desigual…
y ahí es cuando empezamos a notar asimetrías en el rostro.
El yoga facial trabaja justamente estos puntos:
Por eso no solo mejora la firmeza, también ayuda a lograr un rostro más simétrico y relajado.
Así es yoga facial en Piel Sana, un trabajo natural, progresivo y consciente.
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